¿Qué es la terapia cognitivo-conductual (TCC)?
¿Está preocupado y ansioso la mayor parte del tiempo? ¿Se siente abrumado, desesperanzado o incapaz de controlar los pensamientos intrusivos? La terapia cognitivo-conductual (TCC o CBT, por sus siglas en inglés) o la «terapia hablada» examina cómo están conectados sus pensamientos, emociones y comportamiento. El principio fundamental de la TCC es tener mayor conciencia de sus pensamientos negativos para que pueda responder a los retos de una manera más eficaz.
La TCC se lleva a cabo mediante una serie de sesiones estructuradas con la colaboración de un profesional de la salud mental. El objetivo es proporcionar herramientas que puedan aplicarse para controlar los patrones de pensamiento y comportamiento nocivos con el fin de reducir la angustia.
La terapia cognitivo-conductual puede ser útil para tratar diversos problemas, como la depresión, la ansiedad, el TEPT, el abuso de sustancias y los trastornos alimentarios. También puede ayudar con traumas emocionales, a sobrellevar la pérdida y el duelo, controlar los síntomas físicos de una enfermedad crónica o manejar las circunstancias estresantes de la vida diaria. La TCC puede recomendarse sola si los medicamentos no son la mejor opción, o puede utilizarse en combinación con otros tratamientos y cambios en el estilo de vida.
Dar el primer paso hacia el cambio a menudo es la parte más difícil. Si está indeciso sobre probar la TCC, tenga en cuenta que es una técnica a corto plazo que conlleva un riesgo o unos efectos secundarios mínimos. La TCC puede darse en persona, de forma individual o en un entorno grupal, con familiares u otras personas con problemas similares. Las sesiones de terapia en línea se han vuelto cada vez más populares, sobre todo durante la pandemia, y pueden ser una gran opción si no tiene acceso a recursos locales de salud mental o se siente más cómodo hablando desde su casa.
Beneficios de la TCC
La TCC se conoce como el «estándar de oro» del tratamiento porque se considera un enfoque muy eficaz para numerosos problemas. Los estudios de investigación han demostrado que la TCC puede mejorar enormemente la calidad de vida y el funcionamiento general.
Con la TCC, puede lograr una mayor autoconciencia y tomar el control del diálogo interno negativo. Al finalizar su tratamiento de TCC, debería ser capaz de replantear los patrones de pensamiento negativos y cambiar su comportamiento. Como ya no estará atrapado en una mentalidad improductiva, se sentirá menos ansioso y deprimido. Esto le permitirá disfrutar más su vida diaria y sentirse motivado para tomar decisiones sobre su estilo de vida más saludables, como hacer ejercicio con regularidad, comer alimentos más nutritivos y hacer del sueño una prioridad.
Además de mejorar las habilidades de afrontamiento, la TCC también puede ser eficaz para aumentar la autoestima y la confianza en uno mismo. Las habilidades de resolución de problemas que obtendrá pueden aplicarse a todos los ámbitos de su vida. Esto también facilita una mejor toma de decisiones y menos procrastinación al enfrentarse a retos. La TCC también puede enseñarle a comunicarse de manera más eficaz y a manejar sus emociones para mejorar sus relaciones.
Ventajas de la TCC
La TCC puede adaptarse a cada persona a fin de abordar objetivos o problemas específicos.
Puede proporcionar habilidades cotidianas y estrategias de afrontamiento fáciles de utilizar.
Ofrece apoyo y responsabilidad al trabajar en conjunto con un terapeuta u otro especialista en salud mental.
Puede ser tan eficaz como los medicamentos para tratar a largo plazo muchos problemas de salud mental.
El tratamiento puede completarse en un periodo de tiempo relativamente corto, en comparación con otros tipos de terapia.
Se pueden incorporar diversas herramientas para mejorar el proceso, como libros, videos, aplicaciones y programas computarizados.
Tipos de TCC
Existen varios tipos de TCC que puede recomendarle su terapeuta, según los problemas específicos a los que se enfrenta. Los objetivos son los mismos para todos los tipos: modificar sus formas negativas de pensamiento y desarrollar habilidades de afrontamiento más eficaces.
Algunos de los principales tipos de TCC son:
La terapia dialéctica conductual (TDC o DBT, por sus siglas en inglés) se desarrolló principalmente para tratar a personas con el trastorno límite de la personalidad (TLP o BPD, por sus siglas en inglés), pero ahora se utiliza para diversos problemas de salud mental, como el TDAH (ADHD, por sus siglas en inglés), los trastornos alimentarios, el abuso de sustancias y el TEPT. La TDC es similar a la TCC, pero se centra más en aceptar sentimientos, emociones y comportamientos incómodos. Esto puede mejorar las habilidades de afrontamiento y resolución de problemas para cultivar una mayor resiliencia.
La terapia cognitiva basada en la atención plena (TCAP o MBCT, por sus siglas en inglés) combina la TCC con la meditación para tratar la ansiedad, la depresión y el trastorno bipolar. Es posible que esté familiarizado con las técnicas de atención plena para reducir el estrés o como parte de una práctica de yoga. El objetivo de la TCAP es ayudarle a emitir menos juicios y a concentrarse más en el momento presente.
La terapia de aceptación y compromiso (ACT, por sus siglas en inglés) utiliza estrategias relacionadas con la aceptación y la atención plena para aumentar la capacidad de concentración en un estado de ser orientado al presente. Con la ACT, trabajará para lograr un cambio de comportamiento al abordar los pensamientos, sentimientos y recuerdos que ha estado evitando.
La terapia racional emotiva conductual (TREC o REBT, por sus siglas en inglés) fue la base de la TCC y se centra en cómo nuestros pensamientos influyen en nuestro comportamiento. Los tres principios son los acontecimientos activadores, las creencias y las consecuencias. Con frecuencia, tenemos pensamientos y creencias irracionales que moldean nuestro comportamiento diario, aunque no seamos conscientes de estos pensamientos. Esta terapia promueve el desarrollo de un pensamiento más racional para fomentar comportamientos y respuestas más saludables ante las situaciones.
La terapia de exposición es un tipo de TCC que se utiliza para el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC u OCD, por sus siglas en inglés), el trastorno de estrés postraumático (TEPT o PTSD, por sus siglas en inglés) y diversas fobias y miedos irracionales. Se identifican los desencadenantes de su ansiedad y se aplican técnicas específicas para reducir estas sensaciones. Uno de los métodos de la terapia de exposición aborda todos estos desencadenantes al mismo tiempo (inundación). La otra estrategia es un proceso más gradual para abordar los distintos desencadenantes a lo largo de un periodo de tiempo (desensibilización).
La terapia interpersonal (TIP o IPT, por sus siglas en inglés) se utiliza sobre todo para tratar la depresión, pero también es eficaz para otras afecciones de salud mental. En estas sesiones, un terapeuta le ayudará a examinar sus relaciones con otras personas y a trabajar en el desarrollo de mejores habilidades sociales para mejorar las interacciones con los demás.
